Quien acompaña alguna vez a un Doctor Sonrisa en el hospital acaba haciéndole la misma pregunta: ¿cómo puedes hacer este trabajo sin que te afecte lo que ves, y además siempre de buen humor? La respuesta es su arma secreta: no se dirigen a la enfermedad del niño, sino a la parte de él que sigue sana. De la enfermedad ya se ocupan los médicos y las enfermeras; ellos se ocupan de todo lo demás.
No todo es enfermedad
La misión de la Fundación Theodora la llevan a cabo siempre los Doctores Sonrisa, que son artistas profesionales. A veces algunos colaboradores les han acompañado en sus visitas, y la sorpresa se repite: por muy preparados que estén y por acostumbrados que estén a las situaciones difíciles, su trabajo no parece sencillo.
Y, sin embargo, casi siempre salen airosos. El niño o la niña a quien visitan y su familia notan el cambio: el ánimo mejora, vuelven a hablar entre ellos con naturalidad y, de algún modo, la habitación ya no es la misma.
¿Cómo lo consiguen? Fijándose en la parte sana
En la vida casi nada es absoluto, y estar en el hospital tampoco. No todo lo que rodea un ingreso es malo: el niño tiene una enfermedad, pero una persona es mucho más que eso, y gran parte de ella no está afectada por lo que le pasa. Siguen ahí sus ganas de jugar, su imaginación, lo que le hace gracia, lo que le gusta.
Cuando un Doctor Sonrisa llama a la puerta, podría fijarse en la enfermedad y en el sufrimiento. Elige lo contrario: establecer una relación con la parte sana del niño, con su mente y sus sentimientos, y contagiarle ilusión y alegría.

Por qué no es tan fácil como parece
Dicho así parece sencillo, pero no todos sabemos hacerlo. A muchos adultos, con la mejor intención, nos sale lo contrario: hablar de la enfermedad, preguntar por las pruebas, poner cara de pena. Y la situación empeora, porque el niño se siente todavía más paciente y menos niño.
Por eso los Doctores Sonrisa se forman para ello. Saben leer cada habitación, adaptar la visita a la edad del niño y a cómo se encuentra ese día, y respetar cuándo no es momento de reír. No curan: acompañan, y eso también cambia cómo se vive el ingreso. Lo contamos con más detalle en cómo se sienten los niños hospitalizados.
Lo que puedes hacer tú
Las visitas de los Doctores Sonrisa se pagan con donativos y con los regalos de la tienda solidaria. Con 12 € un niño hospitalizado recibe la visita de un Doctor Sonrisa en su habitación, y con 50 € un Doctor Sonrisa acompaña a tres niños durante todo su proceso quirúrgico.
- Haz un donativo en la página de donaciones o por Bizum al 11255.
- Elige un regalo solidario para tu próxima celebración: el 70 % de lo que pagas es un donativo.
- Recuerda que desgrava: el 80 % de los primeros 250 € que dones en el año vuelve en la renta. Te lo explicamos en cuánto desgrava donar a una ONG.
Si quieres conocerlos mejor, aquí te presentamos a los Doctores Sonrisa.







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