Público o privado
El debate sobre la colaboración público-privada aparece en todos los ámbitos de la vida, pero en la sanidad adquiere la máxima relevancia. Las administraciones públicas, en sus diferentes niveles, deben jugar sin duda un papel protagonista. Lo que no pueden es abarcar todos y cada uno de los aspectos que conforman la atención a las personas, ni ocuparse de gestionarlos todos.
Por eso, la Administración debe crear un entorno de colaboración público-privada que garantice un sistema sanitario universal y de calidad, y que al mismo tiempo deje un amplio margen a la iniciativa de las personas. Así, con su esfuerzo, su ilusión y su coraje, ocuparán los espacios a los que lo público todavía no llega. Esa colaboración permite complementar, e incluso superar, los objetivos de la acción social pública.
Los poderes públicos deberían establecer unas reglas de juego claras y sencillas para que los diferentes actores sociales puedan trabajar con libertad. Con ello se aprovecharían mejor los recursos y, de paso, un sistema sanitario de gran calidad podría convertirse en uno de excelencia. Una de esas reglas ya existe: la Ley 49/2002, que da ventajas fiscales a quien dona a una fundación.
La realidad
En esta línea trabaja la Fundación Theodora, que con sus programas Planta, de visitas personalizadas, y AQUÍ, de acompañamiento quirúrgico, lleva ilusión y sonrisas a miles de niños y niñas hospitalizados. Lo hace mediante la figura de los Doctores Sonrisa, artistas hospitalarios profesionales —magos, músicos, actores y cuentacuentos— que, con visitas individuales y personalizadas, humanizan la estancia de los niños en el hospital.

No sustituyen a la medicina ni al personal sanitario: trabajan con ellos, preparan cada visita con el equipo de la planta y acompañan a los niños hasta la puerta del quirófano. Te contamos cómo en qué hacemos.







Regala a un niño
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